
Quiérase o no, es necesaria la aclaración. ¿Por qué maldecir a la profesión elegida? No se puede responder a esta cuestión sin antes escribir algunas líneas que expliquen situaciones previas al bautismo del estrenado blog.
Cierto tipo de personalidades -lo han dicho psicoanalistas de renombre- se caracterizan por manifestar un aparente odio respecto a elementos del mundo real que, sin que el sujeto lo note, en realidad son de un profundo anhelo. No es este el caso en que el sujeto está locamente enamorado de su futura profesión, sino que esta vez las letras escritas en papel -metáfora no válida para la publicación digital- son motivo suficiente para romper el hielo de algo que se coloca al nivel de anhelo de un simple pasatiempo que intente ser algo fructífero.
Pero la maldición también tiene otra punta de hilo por tirar, ya que no hay forma de explicar el criterio de selección de temáticas a abordar en este blog. Si bien existe una voluntad de mantener el lenguaje periodístico, el maldito cuarto poder sirve como eslogan necesario para desechar formas de seleccionar y tratar la información que parecieran estar demasiado atadas al mercado de las noticias. Maldita sea, entonces, esta profesión por imponer al aspirante a periodista un modus operandi imposible de aceptar, por ser un molde que muchos eligen modificar a gusto individual.
Pero tanta maldición -también quiérase o no- no hace otra cosa que dar al lector una imagen no tan certera de quien escribe, puesto que la crítica no es más que una forma de entrar en esa masa dificil de definir a la que se llama cuarto poder. Buscando tanto su propia forma de elegir los hechos que contar como el modo mismo de hacerlo, el narrador de este blog se sorprenderá cada día a sí mismo.
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