lunes, 7 de diciembre de 2009

el señor juez no escribe la orden sin arreglo previo...

"La policía no actúa si no es con orden judicial previa. Ya lo hemos dicho una y mil veces. Si no lo quieren entender, que no lo entiendan, qué quieren que haga".


Daniel Scioli


jueves, 3 de diciembre de 2009

Baaajann


Sí señores, desde finales de noviembre el Proyecto de Ley de baja de imputabilidad y creación de un régimen penal juvenil obtuvo media sanción en el Senado de la Nación.
Me tomé el trabajo de leer el texto definitivo y me encontré con que el proyecto explica ingenuamente que la prioridad es ante todo preservar la libertad de los menores de 18 años, lo que abre la posibilidad a determinadas sanciones que sólo serían efectuadas como último recurso.

Hasta acá todo está bien, la cuestión es que esas sanciones están tan alejadas de la realidad como obligar al menor a pedir disculpas personales a la víctima, la "reparación del daño causado" o la prestación de servicios a la comunidad.
Otras dos absurdas sanciones son las de "privación de libertad durante el fin de semana o tiempo libre" o "privación de libertad en domicilio".

Me parecen sanciones absurdas porque no quiero olvidar que este proyecto pronto a convertirse en ley fue elaborado para dar solución a los reclamos de ciertos estratos sociales por más seguridad. Y la inseguridad contra la que protestan nuestras clases media y alta es la que encarnan los pibes chorros que te pegan un tiro por cualquier cosa, la inseguridad del crimen, diferente a la de otros delitos de menor importancia.

En este sentido la futura ley estaría ofreciendo benevolentes sanciones que no van con la realidad, planteando la privación de libertad en "centros especializados" como determinación jurídica efectuada en última instancia.
Habría que preguntarle al señor gobernador si realmente cree que las clases que concentran los recursos van a aceptar que esos pibes que matan a sus familiares pidan disculpas frente a un juez. O en una de esas piensa que podrían llegar a conformarse con que los menores hagan tareas comunitarias...
Por supuesto que no lo van a aceptar, a esos pibes los quieren bien lejos suyo, encerrados en algún lugar.

La que nos queda a los que no creemos en condenar a los pibes por actuar conforme a la desigualdad que viven es rezar para despertar la benevolencia de nuestros diputados y que no le den la aprobación definitiva al proyecto. Huevos, muchachos!!


Para los que quieran leer el texto con media sanción, acá va el link:

http://www.senado.gov.ar/web/proyectos/verExpe.php?origen=S&tipo=PL&numexp=1524/09&nro_comision=&tConsulta=4

lunes, 30 de noviembre de 2009

charly: un comentario más


Estoy viendo la entrega de los premios Clarín y acaban de premiar a Charly García por su trayectoria, en una especie de reconocimiento que habla mucho de las condiciones que irremediablemente hay que cumplir para ser reconocido en el ambiente mediático.

Con el tipo que lo ayudó a rehabilitarse al lado, el principal ícono del rock nacional volvió a romper con la previsibilidad parándose frente al micrófono y hablando escasos segundos, descartando toda posibilidad de efectuar ese prolongado y emotivo discurso que conmueva a la audiencia de la transmisión y a todos los espectadores inmediatos.

Charly mejor que nadie sabe que el galardón se trata de eso, de que no hay otro remedio que fundirse en la grasa de las capitales para que alguien te extienda una mano, te sonría o simplemente no te señale con el dedo índice.
Y es que la imagen y la conducta es lo primero y lo único que los medios van a presentar a la masa como los atributos que hacen de una persona alguien respetable.

Este Charly, el que ya no tiene "problemas de conducta", como expresaba la voz en off de la presentación de su premio, es el artista que en estos días nuestra sociedad está dispuesta a reconocer.
Habría que aclararle a los confusos que el otro Charly, el que hacía con su vida lo que quería -como estyo seguro que debe ser-, además de ser el mismo que ahora se ve parado sobre el escenario, no es más que el fundamento mismo de ese premio, el músico que dijo lo que tenía que decir cuando lo tenía que hacer.
Y si la cuestión se trata del compromiso humano con el que Charly expresó su música ¿a quién le incumbe lo que el tipo hacía con su propia vida?

El problema es que estamos llenos de prejuicios, invadidos por panqueques que se llenan la boca opinando en base a contenidos superfluos, esos mismos contenidos que recibimos cómodamente desde los medios y las industrias culturales sin arriesgarnos a contradecirlos.

lunes, 9 de noviembre de 2009

qué grande mi red


Ahora que empiezo a subir entradas parece que los blogs están en decadencia... o por lo menos eso leí en Crítica Digital: "Para los chicos ahora Internet es Facebook, su contacto con la web empieza y termina ahí, casi no la usan para otra cosa", según palabras de un periodista y editor de e-blog especialista en esos temas. Ahí también se refiere a una nota de la revista estadounidense Wired sobre tecnologías, publicada hace más o menos un año. En la nota se recomendaba no abrir nuevos blogs y cerrar los propios a quienes ya tuvieran uno, declarando que la blogósfera ya no era un espacio expresivo y práctico, y que "las nuevas herramientas de las redes sociales son mucho más útiles y fáciles de usar".

Y en esta triste tercera entrada me deprimo y me pregunto si no habré llegado tarde a la repartija de blogs... Aunque en realidad, cuando empezaban a popularizarse, los blogs eran alabados por su fácil creación, por la posibilidad que brindaban a los usuarios de construir un espacio propio y, por este motivo, permitir que éstos formen su propia red mediante el contacto con sitios web y otros blogs. De este modo, se abría un abanico de posibilidades para el antojo de cualquier usuario de Interet: quien lo deseara podía construir su sitio personal en la web. En gran medida el dispositivo Blog contribuía a la diversidad.

Hace un tiempo ya, quería decirlo, las redes sociales se pusieron de moda. Si bien los blogs no murieron, es cierto que su número se redujo considerablemente, que es lo mismo que decir que el cibernauta medio prefirió pasar de un dispositivo ya establecido a uno nuevo que se veía más atractivo.
Desconozco los argumentos que sostenían aquella recomendación de dar la espalda a los blogs, pero no creo que "las nuevas herramientas de las redes sociales" sean más útiles que éstos, sino que simplemente tienen una utilidad diferente. Que un grupo de estudiosos como los de la revista Wired informe que se ha descubierto que los blogs no son tan útiles como se creyó en un principio y los declare obsoletos, se acerca a un extremismo incompresible.
Bajo el título de eruditos del periodismo tecnológico, estos señores sugerían a los internautas abandonar un dispositivo que permitía la diversidad de las producciones personales y que justamente por eso conservaba su caracter de expresivo. A cambio, ofrecían las nuevas redes sociales que en comparación al blog solo permiten hacer comentarios breves ("Lejos, bien lejos de las ideas profundas!!!"), subir infinidad de fotos como se hacía en la era del fotolog, consultar idioteces a una "galleta de la suerte" y contentar a los usuarios con una red no necesariamente mejor por ser más grande, más impersonal.

Lejos de demonizar a la herramienta de Internet que le ganó a los blogs la puja por la popularidad, reconozco que las redes sociales tienen gran utilidad a la hora de hacer llegar un mensaje a la mayor cantidad de gente posible. Sin duda esto es una ventaja para profesionales, comerciantes, agrupaciones de militancia política, movidas culturales, etc.
Se trata entonces de asumir la existencia de dos herramientas diferentes de comunicación a través de la web, cada una con su utilidad y por lo tanto con sus ventajas y limitaciones. Por eso desmerezco el hecho de poner una de ellas en un nivel superior respecto de la otra o plantear una polaridad entre dispositivos que pueden aplicarse en forma complementaria y por lo tanto no son excluyentes el uno del otro.

Con esta reflexión espero haber tenido éxito en este intento por retener a potenciales lectores y evitar que abandonen la pestaña de este blog o, todavía peor, cambien el link por http://www.facebook.com.
A los que hagan eso les pido que sean compasivos y me agreguen a su red... nadie quiere quedarse afuera de la nueva ola, o sí??

lunes, 26 de octubre de 2009

ZP


Hace unos días en Telefe Noticias presentaban un nuevo modelo de iPod, de menor tamaño que la edición anterior y con alguna que otra función que los diferenciaba. Con esto me acordé de la visita a Capital Federal que hice hace unas semanas, en la que usamos por primera vez la última adquisición tecnológica de la familia: un GPS.
Muy útil el aparatejo, sobre todo si cuesta ubicarse en Capital, tenía una voz que nos decía hacia qué dirección girar y cuántos km teníamos que recorrer por cada calle -siempre tomando vías rápidas. Así de fácil y divertido fue todo, hasta que llegamos a la dirección exacta que escribimos en la novedosa pantalla táctil de nuestro nuevo GPS.

Ya volviendo para La Plata, creía haber terminado de sacar mis conclusiones sobre la utilidad del aparatejo cuando justo después del peaje de Hudson la vocecita del GPS volvió a hablar. Pero esta vez fue para avisar que debíamos permanecer alertas porque nos acercábamos a una 'Zona Peligrosa'. Miré hacia la derecha y terminé de entender la situación: la autopista que une las dos capitales pasa por al lado de una villa.

Lo que desconozco es si ese tipo de advertencias suenan cada vez que el usuario se acerca a una villa, es decir, si toda villa es definida por el aparato como una zona peligrosa. Por más que esto no fuera así, con que suceda sólo una vez resulta suficiente para llevar la situación a otro nivel. ¿Qué clase de sujeto pudo haber programado al GPS para que tenga la función de prevenir al usuario sobre la cercanía de una villa? ¿No nos recuerda esto al mapa del delito con el que los dirigentes políticos buscan seducir a aquellos sectores que sólo piensan en materia de inseguridad?
Aunque cuestiones como las anteriores fuesen de poca importancia, el hecho de haber estado arriba del auto en el momento de la voz de alerta me hizo imaginar a algún pibe de esa villa, un pibe cualquiera, que esa misma tarde caminaba por entre la precariedad de aquellas casas. Seguramente el chico de mi imaginación no estaba ni enterado de que, allá en la autopista, un aparatito le estaba diciendo a dos personas que tengan cuidado porque el lugar donde él vive es peligroso. O tal vez fuese posible que alguna vez lo haya sospechado al ver un informativo y enterarse de las funciones de eso que el periodista llamaba GPS, eso que -al igual que el iPod que vi en Telefe Noticias- él jamás podría comprarse pero de todas formas tendría que ver en el informativo.

Nadie puede negar que sea aceptable que tales advertencias de inseguridad busquen preservar la integridad de quienes tienen el privilegio de acceder a las nuevas tecnologías. Pero lo que sí resulta imposible de aprobar es el hecho de que estas innovaciones contribuyen a generar concepciones parcializadas de la realidad.
Me animaría a invitar a la industria tecnológica a ampliar esa función del GPS. De no ser así, los sujetos que usaran sus productos seguirían sin enterarse del abandono, de la explotación, de la discriminación, de la violencia y de todo aquello que las familias de una villa como la de la autopista tienen que padecer.

Maldito cuarto poder: Génesis


Quiérase o no, es necesaria la aclaración. ¿Por qué maldecir a la profesión elegida? No se puede responder a esta cuestión sin antes escribir algunas líneas que expliquen situaciones previas al bautismo del estrenado blog.

Cierto tipo de personalidades -lo han dicho psicoanalistas de renombre- se caracterizan por manifestar un aparente odio respecto a elementos del mundo real que, sin que el sujeto lo note, en realidad son de un profundo anhelo. No es este el caso en que el sujeto está locamente enamorado de su futura profesión, sino que esta vez las letras escritas en papel -metáfora no válida para la publicación digital- son motivo suficiente para romper el hielo de algo que se coloca al nivel de anhelo de un simple pasatiempo que intente ser algo fructífero.
Pero la maldición también tiene otra punta de hilo por tirar, ya que no hay forma de explicar el criterio de selección de temáticas a abordar en este blog. Si bien existe una voluntad de mantener el lenguaje periodístico, el maldito cuarto poder sirve como eslogan necesario para desechar formas de seleccionar y tratar la información que parecieran estar demasiado atadas al mercado de las noticias. Maldita sea, entonces, esta profesión por imponer al aspirante a periodista un modus operandi imposible de aceptar, por ser un molde que muchos eligen modificar a gusto individual.

Pero tanta maldición -también quiérase o no- no hace otra cosa que dar al lector una imagen no tan certera de quien escribe, puesto que la crítica no es más que una forma de entrar en esa masa dificil de definir a la que se llama cuarto poder. Buscando tanto su propia forma de elegir los hechos que contar como el modo mismo de hacerlo, el narrador de este blog se sorprenderá cada día a sí mismo.